La Lanza sin Usar
Summayad escaló las nubes como peldaños, y se quemó las manos al tocar la estrella más baja del cielo.
De su brillo forjó una lanza, y así armado cabalgó a la batalla. La única arma que no tenía en su arsenal era el coraje para herir a la noche que tanto había amado.
Mariano Romero
Comentarios
Publicar un comentario