El Colimba
Un veinticinco de mayo de 1955. Fecha patria, en la avenida, nueve de julio miraba la parada militar. El tradicional desfile de nuestra fuerzas armadas. Encabezando el mismo y al son de la marcha san Lorenzo que los identifica, iban los granaderos a caballo de San Martin Seguidos por la infantería del ejército . L os bombos y trompetas acompañaban con su ritmo vigoroso a los pelotones disciplinados que pasaban orgullosos. La banda ejecutaba la Avenida de las camelias . Con mis hermanos movíamos los brazos, intentando copiar los movimientos de los militares “Un día yo también voy a ser soldado”, pensé. A los dieciocho años, mi padre me miró fijamente diciéndome- Hijo, tenés que enrolarte en el Registro Civil, necesitas un documento. La autoridad te va a pedir que te identifiques en la calle. Ya sos un hombre. Así obtuve la libreta que llevaba en el bolsillo de atrás del pantalón, como distintivo de que era una perso...