La Flota de Nadie
El campeón de las flotas Aradyas falló en apaciguar y la diosa del mar, y por eso el Mundo se secó. Desde ese día, todos los marineros de la flota se quedaron sin mar que navegar-
Todos juntos entonces fueron a ver a la diosa del mar, que tenía ahora el pecho lleno de las aguas del mundo. "¡Devuélvenos el mar, oh reina de las olas! ¡Porque las mareas te pertenecen, pero quien vive en ellas soy yo!".
La señora le sonrió de una forma que él nunca había visto, y se dejó rodear. "Tu valentía me conmueve, así que permitiré que vuelvas a intentar vencerme, pero nadie puede ayudarte". Le respondió la diosa del mar, muy oronda en lo que sospechaba sería otra victoria.
"No estoy delante de ti para negociar, sino para exigir. ¡Hasta la verdura del mar se humilla ante el espíritu indomable!", declaró el campeón, y todos los bravos a su alrededor se tensaron como las cuerdas de un arco. La sonrisa se fue entonces de los escamosos labios de la reina del mar, sabiendo que el campeón iba en serio. "Nadie aquí puede vencerme! ¿Quién te crees que eres?" Preguntó ella indignada, pero el campeón solo asintió con finalidad. "Así sea".
Todos los que habían sido marineros en las flotas se volcaron sobre ella entonces, con el gozo con el que siempre se lanzaban al agua. Como un pescador de perlas se hundieron en la profundidad de sus aguas, y como mil veces antes trajeron de allí puñados de tesoros: ahora agua, después espuma y finalmente sal.
Mientras tanto, la reina los reprendía, pero para su sorpresa nada de lo que hacía podía repelerlos. Solo el campeón, inmóvil, recibía sus ataques; estoico e inamovible, porque ella cada vez estaba más débil.
Llegó el momento cuando ninguno pudo ya más, y el campeón se desplomó. "¿Por qué tus amigos te dejaron sufriendo solo?" Demandó la reina, "como es que no pude hacerles nada?". El campeón desde el suelo sonrió, y solo le respondió en un susurro "No puedes simplemente quitarle el agua al mundo. Sin mar, un marinero es nadie, y tú lo dijiste: aquí nadie puede vencerte. Mantenerte ocupada mientras recuperaban su hogar era mi único trabajo.".
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